¡Shalom!

Gran Sinagoga Bet Shalom. La Habana

Aspecto actual de la Gran Sinagoga Bet Shalom, construida en 1953 en la barriada habanera de El Vedado.

Tuve en los años sesenta del pasado siglo dos amigos judíos: los hermanos Sarah y Jacob Timerman; eran, además, mis vecinos y mis compañeros de escuela. Y aunque los veía a diario y entre nosotros se había establecido una corriente de simpatía, coincidíamos poco en los juegos del pasillo, y nunca nos visitábamos. Alrededor de su familia, formada, además, por el padre y el hermano mayor, Samuel, se extendía un cerco de misterio.

Eran los primeros años de la revolución cubana, que movió hasta las raíces todas las estratificaciones sociales, cuando se decretó un ateísmo excluyente y “científico” y todo lo que no entrara en la estrecha ortodoxia socialista de signo soviético era considerado, como mínimo, diversionismo ideológico.

Yo tenía curiosidad –todavía hoy la conservo– por los usos y costumbres de los judíos. Nuestra escuela primaria, la Arturo Montori, quedaba justo al lado de la Comunidad Hebrea. Siempre que salía o entraba a clases me detenía a atisbar, por las puertas entreabiertas, lo que allí sucedía; me moría por ver los cultos, sobre todo la celebración del Chanukah o Festival de las Luces, que ocurría entre los meses de noviembre y diciembre. Pero lo más que conseguí fue que Jacob me invitara alguna vez, en horario del recreo, la cafetería kosher, situada en un entresuelo del imponente edificio. Desde entonces data mi gusto por los kúguel y las leicaj, pasteles y tortas que sólo volví a encontrar, con el inolvidable sabor de entonces, en una dulcería de Miami Beach en 1994.

Los judíos llegaron a Cuba con Cristóbal Colón. Justamente fue uno de ellos, Martín Alonso Pinzón, quien avistó entre los primeros las costas de la Isla cuando ya la tripulación estaba por echar por la borda al Almirante de la Mar Océana. “El manisero”, una de las canciones cubanas más conocidas, la compuso un judío: Moisés Simons (1889-1945). Judío fue también Fabio Grobart (1905-1994), fundador del primer partido comunista de Cuba; y el novelista Jaime Sarusky (1931-2013), y el cineasta Jorge Haydú (1921-2008), y el importantísimo artista de la plástica Sandú Darié (1908-1991); todos con inmensos aportes a la cultura e identidad nacionales. De modo que se puede afirmar que en Cuba sefarditas y ashkenazis encontraron una tierra cálida y propicia para asentarse, y no sufrieron, tal vez por la compleja y desprejuiciada amalgama racial que conforma al cubano, la tan lacerante discriminación que los ha acompañado por siglos en la diáspora.

Notablemente disminuida a partir de 1959, la comunidad judía cubana se encuentra ahora en franco proceso de recuperación (unos 1500 miembros en la actualidad), producto de numerosas conversiones y de los matrimonios mixtos.

Shalom es la palabra en yiddish que sirve para expresar hola y adiós. Eso les dije a mis amigos cuando partieron hacia los Estados Unidos. Eso les diré si regresan a este pedazo de tierra en el Caribe que también es su patria.

 

Sobre el Autor

Alex Fleites (Caracas, 1954). Ciudadano Cubano. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Habana. Poeta, narrador, curador de arte, periodista y editor de revistas culturales. Su obra ha sido parcialmente traducida a numerosos idiomas.
Autor de guías culturales de Cuba:
Sentieri di Cuba. Viaggio nella cultura, nelle tradizione, nei personaggi
Alex Fleites/ Leonardo Padura . Patriche Editrice. Italia, 1998

Cultura Cuba. Viaggio nell’ identita di un’ isola
Alex Fleites/ Aldo Garzia. Teti Editore. Italia, 1997

Opina

*